¿Qué es Más terapia Menos estigma?

¡Es una confrontación, una pregunta, una invitación!

¡Es una confrontación, una pregunta, una invitación!

Más Terapia, Menos estigma busca movilizar la pregunta en todxs sobre sus prejuicios e ideas limitantes, no solo frente a si mismxs si no de manera principal respecto a la otredad. Con esto queremos plantearnos la posibilidad de abordar en terapia aquellos asuntos que nos sobrepasan, que nos incomodan y con ello movernos de un lugar anquilosado como verdadero que nos inhibe a la posibilidad, a la comprensión a la TOLERANCIA, EL RESPETO Y EL AMOR.

Más Terapia, Menos estigma busca movilizar la pregunta en todxs sobre sus prejuicios e ideas limitantes, no solo frente a si mismxs si no de manera principal respecto a la otredad. Con esto queremos plantearnos la posibilidad de abordar en terapia aquellos asuntos que nos sobrepasan, que nos incomodan y con ello movernos de un lugar anquilosado como verdadero que nos inhibe a la posibilidad, a la comprensión a la TOLERANCIA, EL RESPETO Y EL AMOR.

Más terapia menos estigma es una propuesta para el bienestar y la salud mental.

Más terapia menos estigma es una propuesta para el bienestar y la salud mental.

¡Tu apoyo es muy importante!

¿Qué puedes hacer?

1. Comparte en redes nuestras imágenes de la campaña.


2. Descarga nuestros afiches de cuidado emocional y compártelos en tu lugar de trabajo.

-Descarga aquí el afiche de Intervención Humana Inmediata y Provisional.

-Descarga aquí el afiche de Guía de Acompañamiento de Conducta Suicida.


3. Propón en tu espacio de trabajo, familia o académico conversaciones sobre el estigma y las ideas limitantes (lee el artículo que verás más abajo como provocador del espacio y para que tengas más referencia).


4. Invita a tu circulo cercano a hacer parte de nuestros Encuentros de PODER, encuentros que se explican en el video que verás a continuación.

1. Comparte en redes nuestras imágenes de la campaña.


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3. Propón en tu espacio de trabajo, familia o académico conversaciones sobre el estigma y las ideas limitantes (lee el artículo que verás más abajo como provocador del espacio y para que tengas más referencia).


4. Invita a tu circulo cercano a hacer parte de nuestros Encuentros de PODER, encuentros que se explican en el video que verás a continuación.

5. Vincúlate a nuestra campaña desde tus redes sociales contándonos cómo podemos trabajar por una comprensión amplia de LXS OTRXS acompañado de #MásTerapiaMenos Estigma #SomosPuroPoder @gentequepuede.


6. Vincúlate a nuestra organización por medio de las diferentes formas de donación y/o voluntariado.

5. Vincúlate a nuestra campaña desde tus redes sociales contándonos cómo podemos trabajar por una comprensión amplia de LXS OTRXS acompañado de #MásTerapiaMenos Estigma #SomosPuroPoder @gentequepuede.


6. Vincúlate a nuestra organización por medio de las diferentes formas de donación y/o voluntariado.

¡La marca de la PODEROSA Diferencia!

Estigma: Según la RAE: Marca o señal en el cuerpo | desdoro o mala fama


Marca o señal. Aquello que distingue a alguien, que indica algo, que da cuenta de, en un sentido despectivo, negativo o discriminatorio.


Hablar de enfermedad mental durante siglos ha sido un asunto que nos ha generado distancia, debido muy probablemente al desconocimiento y misterio que los asuntos de la mente y del alma nos representan. ¿pero que más cercano a nuestra experiencia que el pensamiento y la emoción?


Al ser dos asuntos sin forma aparente, sin ubicación precisa, nos alejamos un poco de su entendimiento, de su comprensión y se quedan en ese lugar donde cada uno guarda aquello que le es extraño.


¿Qué pasa entonces cuando la vida se torna molesta y la comprensión del mundo tal y como se nos ha entregado se aleja de nosotrxs?


La enfermedad mental genera en la mayoría de las personas una vivencia de caos e incertidumbre que dificulta de forma significativa un “hacerse cargo” desde la comprensión, por medio de la incorporación y del pedido de ayuda. Al loco se le esconde, se le rechaza, se le huye, pues habita un mundo que es tan desconocido y ominoso que aterra. En ese sentido, todo aquello que se nos es desconocido nos asusta y la experiencia del “loco” no está distante de ser eso. 

Estigma: Según la RAE: Marca o señal en el cuerpo | desdoro o mala fama


Marca o señal. Aquello que distingue a alguien, que indica algo, que da cuenta de, en un sentido despectivo, negativo o discriminatorio.


Hablar de enfermedad mental durante siglos ha sido un asunto que nos ha generado distancia, debido muy probablemente al desconocimiento y misterio que los asuntos de la mente y del alma nos representan. ¿pero que más cercano a nuestra experiencia que el pensamiento y la emoción?


Al ser dos asuntos sin forma aparente, sin ubicación precisa, nos alejamos un poco de su entendimiento, de su comprensión y se quedan en ese lugar donde cada uno guarda aquello que le es extraño.


¿Qué pasa entonces cuando la vida se torna molesta y la comprensión del mundo tal y como se nos ha entregado se aleja de nosotrxs?


La enfermedad mental genera en la mayoría de las personas una vivencia de caos e incertidumbre que dificulta de forma significativa un “hacerse cargo” desde la comprensión, por medio de la incorporación y del pedido de ayuda. Al loco se le esconde, se le rechaza, se le huye, pues habita un mundo que es tan desconocido y ominoso que aterra. En ese sentido, todo aquello que se nos es desconocido nos asusta y la experiencia del “loco” no está distante de ser eso. 

Los dolores del alma han sido entonces, para muchxs, una experiencia difícil de habitar, de explicar y de acompañar, principalmente porque nos plantea una visión del mundo alejada de lo normado, de lo esperado en una sociedad donde se privilegia lo lineal, lo neurotípico, lo feliz (lo cis-hetero).


Alguna vez, en una conversación, escuché a alguien que había sido diagnosticada con un trastorno de ansiedad, dijera – “Tengo miedo a que me señalen, me rechacen y me quede sin empleo”.


Y nada alejada de la realidad estaría, si entendemos que, para muchos, un diagnostico psiquiátrico es algo más o menos como un encarte, un asunto que no sabemos por donde agarrar y mucho menos (como se nos exige en lo contemporáneo) si tendrá una solución rápida, más aún en los entornos laborales en donde se convierte en un asunto de difícil manejo, carente de respuestas y soluciones que den garantías a la productividad.


Es evidente que las personas con enfermedad mental son cada vez más, y más cercanas y esto debería invitarnos a conocer más sobre lo que ello significa y a desmontar imaginarios sobre cada uno de los componentes de un diagnóstico psi.  Su abordaje, sus modos de acompañamiento, sus limites y posibilidades, pero sobre todo el entendimiento de que la vida puede seguir de manera natural, funcional y amable para quienes se acompañan de forma profesional y adecuada.


Atravesar episodios de ansiedad, depresión, manía o tener ideas de muerte no significa ser una persona débil, inmadura o incapaz o cobarde, pues las experiencias de la vida se afrontan y se vivencian de forma particular y a partir de los recursos que cada uno logra articular. De ahí la importancia de trabajar desde temprana edad y de forma continua en el conocimiento de si mismxs, en la comprensión de las emociones y en la posibilidad de hacernos a la vida desde nuestra elección y deseo, cuando la vida así nos lo permite, pues no podemos dejar de la lado la comprensión de que vivimos en un país en donde las necesidades básicas no siempre están cubiertas, y que hacernos desde ese lugar a un trabajo personal que nos brinde estabilidad emocional se hace bastante difícil (por no decir imposible).


Volviendo entonces al estigma, quiero decir que este ha provocado más muertes que la enfermedad misma, pues nada acaba más con la seguridad personal, el amor propio y la autonomía que el rechazo de quienes amamos, de nuestro entorno. El sabernos y sentirnos enrarecidos y con la imposibilidad de encajar en una sociedad que nos demanda normalidad puede ser mucho más dañino que cualquier otra forma de exclusión. Cuando nos sentimos enfermos, raros o locos, ello nos limita el contacto y hace de la vivencia de la enfermedad una experiencia habitada de forma dolorosa por una soledad absoluta, pues estar en el lugar del que sufre de algo que no sabemos explicar o ubicar de forma clara no es tan sencillo y la mayoría de veces se asume de forma silenciosa.


Cabe manifestar que, al referirme al estigma, no puedo quedarme de forma exclusiva en la enfermedad mental, sin dar lugar a lo que de tantas maneras se aleja de lo hegemónicamente establecido y que para muchxs se presenta como inadecuado en tanto no se articula desde un lugar de verdad particular. Las personas neuro diversas, las disidentes del sistema sexo género, las libres, las diversas, las que viven por fuera de un sistema históricamente dañino y violento, son señaladas, estigmatizadas y excluidas de forma cruel y dañina.


Es pertinente entonces la posibilidad de cuestionarnos ¿existe una verdad en la experiencia de vivir? ¿Cómo articular una posibilidad de comprensión de la otredad amplia, sin barreras ni prejuicios? ¿De qué manera lograr reconocernos los unos a los otros como seres diversos y únicos?


– Hablando de eso que no se habla, con oído crítico y ojo abierto, diría yo-


Esta es, entonces, una invitación a alejarnos del estigma, de la marca negativa, del señalamiento a lo diferente o desconocido como malo.


Esta es pues una invitación a alejarnos de binarios definitivos, de constructos moralistas que limitan la experiencia de ser.


Esta es una invitación a Abrazar la diferencia, la PODEROSA diferencia como posibilidad de habitar la vida.


¡Seamos una comunidad de GENTE QUE PUEDE Hablar de Salud Mental, Diversidad y Cuidado!


Naty Pérez

Directora

Los dolores del alma han sido entonces, para muchxs, una experiencia difícil de habitar, de explicar y de acompañar, principalmente porque nos plantea una visión del mundo alejada de lo normado, de lo esperado en una sociedad donde se privilegia lo lineal, lo neurotípico, lo feliz (lo cis-hetero).


Alguna vez, en una conversación, escuché a alguien que había sido diagnosticada con un trastorno de ansiedad, dijera – “Tengo miedo a que me señalen, me rechacen y me quede sin empleo”.


Y nada alejada de la realidad estaría, si entendemos que, para muchos, un diagnostico psiquiátrico es algo más o menos como un encarte, un asunto que no sabemos por donde agarrar y mucho menos (como se nos exige en lo contemporáneo) si tendrá una solución rápida, más aún en los entornos laborales en donde se convierte en un asunto de difícil manejo, carente de respuestas y soluciones que den garantías a la productividad.


Es evidente que las personas con enfermedad mental son cada vez más, y más cercanas y esto debería invitarnos a conocer más sobre lo que ello significa y a desmontar imaginarios sobre cada uno de los componentes de un diagnóstico psi.  Su abordaje, sus modos de acompañamiento, sus limites y posibilidades, pero sobre todo el entendimiento de que la vida puede seguir de manera natural, funcional y amable para quienes se acompañan de forma profesional y adecuada.


Atravesar episodios de ansiedad, depresión, manía o tener ideas de muerte no significa ser una persona débil, inmadura o incapaz o cobarde, pues las experiencias de la vida se afrontan y se vivencian de forma particular y a partir de los recursos que cada uno logra articular. De ahí la importancia de trabajar desde temprana edad y de forma continua en el conocimiento de si mismxs, en la comprensión de las emociones y en la posibilidad de hacernos a la vida desde nuestra elección y deseo, cuando la vida así nos lo permite, pues no podemos dejar de la lado la comprensión de que vivimos en un país en donde las necesidades básicas no siempre están cubiertas, y que hacernos desde ese lugar a un trabajo personal que nos brinde estabilidad emocional se hace bastante difícil (por no decir imposible).


Volviendo entonces al estigma, quiero decir que este ha provocado más muertes que la enfermedad misma, pues nada acaba más con la seguridad personal, el amor propio y la autonomía que el rechazo de quienes amamos, de nuestro entorno. El sabernos y sentirnos enrarecidos y con la imposibilidad de encajar en una sociedad que nos demanda normalidad puede ser mucho más dañino que cualquier otra forma de exclusión. Cuando nos sentimos enfermos, raros o locos, ello nos limita el contacto y hace de la vivencia de la enfermedad una experiencia habitada de forma dolorosa por una soledad absoluta, pues estar en el lugar del que sufre de algo que no sabemos explicar o ubicar de forma clara no es tan sencillo y la mayoría de veces se asume de forma silenciosa.


Cabe manifestar que, al referirme al estigma, no puedo quedarme de forma exclusiva en la enfermedad mental, sin dar lugar a lo que de tantas maneras se aleja de lo hegemónicamente establecido y que para muchxs se presenta como inadecuado en tanto no se articula desde un lugar de verdad particular. Las personas neuro diversas, las disidentes del sistema sexo género, las libres, las diversas, las que viven por fuera de un sistema históricamente dañino y violento, son señaladas, estigmatizadas y excluidas de forma cruel y dañina.


Es pertinente entonces la posibilidad de cuestionarnos ¿existe una verdad en la experiencia de vivir? ¿Cómo articular una posibilidad de comprensión de la otredad amplia, sin barreras ni prejuicios? ¿De qué manera lograr reconocernos los unos a los otros como seres diversos y únicos?


– Hablando de eso que no se habla, con oído crítico y ojo abierto, diría yo-


Esta es, entonces, una invitación a alejarnos del estigma, de la marca negativa, del señalamiento a lo diferente o desconocido como malo.


Esta es pues una invitación a alejarnos de binarios definitivos, de constructos moralistas que limitan la experiencia de ser.


Esta es una invitación a Abrazar la diferencia, la PODEROSA diferencia como posibilidad de habitar la vida.


¡Seamos una comunidad de GENTE QUE PUEDE Hablar de Salud Mental, Diversidad y Cuidado!


Naty Pérez

Directora

Creemos en la diversidad, la no discriminación y la inclusión como factores determinantes en la construcción subjetiva y en la vinculación social.